jueves, 2 de abril de 2015

Haciendo tiempo en una cafetería.

- Hola, tú debes ser A.
- Sí, y tú J.
- Sí, encantado.
A. coge una de las sillas de mi mesa sin preguntar y se sienta en la mesa con J.
A: ¿Llevas mucho tiempo aquí?
J: No, estoy de vacaciones, ahora vivo en Londres.
A: Como te habrá comentado L. yo estoy pensando irme.
J: ¿A trabajar?
A: No.
J: ¿A aprender inglés?
A: No. No sé...
J: A que te dé el aire, como hice yo.
A: Sí, claro. 
J: Claro.
A: El tema es que iba a ir a casa de un amigo pero me ha dejado con el culo al aire.
J: Vaya.
A: L. me comentó que tú podrías ayudarme.
J: Sí, yo estoy en una residencia y la verdad es que está bien, me llevo bien con el director, podría comentarle tu caso.
A: Pues te lo agradecería porque me urge y no sabía qué hacer ya, un hotel es demasiado caro.
J: Claro. ¿Cuándo llegas y cuánto tiempo quieres estar?
A: La semana que viene, ya ves...
J: Uf, sí que corre prisa.
A: Sí, y estar... ¿Cuánto pagas tú por la habitación?
J: Yo 15 libras/noche por una habitación individual pero porque soy amigo del director y he acordado estar bastante tiempo.
A: Eso estaría bien.
J: Apunta mi número y comentamos por whatsapp lo que me diga éste hombre. Me voy el domingo porque tengo que trabajar el lunes, así que el mismo domingo o el lunes te diré algo.
A: ¡Ah, pero estás trabajando!
J: Sí, me salió algo y ya ves...
A: ¡Qué bien!
J: Sí.
A: Yo tengo una entrevista en un sitio en el que entró un colega hace unos meses.
J: ¿Allí, en Londres?
A: Sí.
J: Ah, qué bueno, a ver si tienes suerte. ¿De qué?
A: En una cadena de cafeterías. A ver... Oye, tengo que dejarte, que tengo que ir a comprar unos zapatos para las entrevistas. Muchísimas gracias, ¿eh? Seguimos hablando.
J: Claro, encantado. Domingo o lunes te cuento. Mucha suerte.
A: Gracias.
J: Chau.
A: Chau.

Pena de psicólogos que nos ayuden a asumir y reconocer en voz alta que somos pobres. Yo lo soy, no me cuesta asumirlo ni decirlo, quizás Londres sea la próxima parada.

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