jueves, 26 de enero de 2012

Y como ésta... demasiados.

Al finalizar la jornada de trabajo mi compañera (a la que me imaginaba como una alegre veinteañera despreocupada) me preguntó qué tal me había ido la evaluación.
Yo: La verdad es que perfecta. 
Ella: Qué bien... Yo me vuelvo a marchar jodida, tenían que decirme el resultado de la mía ahora pero al final me la dicen mañana al entrar.
Yo: Bueno, no pasa nada, seguro que es positiva.
Ella: No sé... 
Yo: Te he visto trabajar y lo haces bien, no te preocupes, estoy segura que superas el mes de prueba.
Ella: ¿Tú no piensas que te puedan echar?.
Yo: Sinceramente, no me lo he planteado. ¿Por qué no íbamos a lograrlo?. 
Ella: Es que necesito el trabajo.
Yo: Todos necesitamos el trabajo, a mí la hipoteca me pasa el mismo día todos los meses implacable.
Ella: Ya... Yo... -y lo soltó en torrente como el chorro que sale de una botella de champán agitada antes de abrir- tengo que pasar el mes de prueba como sea, en casa somos cuatro y yo soy la única que ha conseguido trabajo.
Debí haberla abrazado.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

exprimidos y presionados al máximo!

Okok dijo...

:(

Estamos viviendo tiempos muy duros. Un beso.

Z dijo...

ánimo para tu compañera. Ánimo para todos. Ánimo también para tí.