martes, 24 de enero de 2012


Hace 16 años de esta película, los que fuimos a verla al cine, como en mi caso, siendo todavía unos pollitos nos impactó este comienzo. El futuro estaba escrito. Era claro. Estaba ahí, sólo tenías que seguir los pasos y todo iría bien.
Saca buenas nota en BUP y COU y selectividad, escoge una "buena" carrera, haz un máster y un curso de inglés y después de unos cuantos años duros buscando tu lugar... voilà, estarías bien situada, con tu hipoteca, tu coche, rizando el rizo tendrías una pareja y un churumbel, y hasta, quién sabe, dos o tres. Si no hacías nada extraño por el camino sólo quedaría obrar plácidamente hasta una tranquila jubilación a los 65, con tu piso pagado, tus hijos crecidos, "estudiados" y bien colocados.
La única inquietud sembrada en este camino liso y llano fue la que tiró una noche de camping un amigo de la familia que acertó al advertirme que cuando yo terminara la carrera habría tanta gente con estudios universitarios que la única forma de despuntar sería sacarse dos. No llegó a preocuparme, desde que aprendí a leer supe a qué quería dedicarme con un par de brevísimas infidelidades con la cardiología y la suculenta usura (hasta que mi padre me aclaró que la usura era delito y que la especulación no estaba permitida, imagino que yo todavía creía en los reyes magos y no quiso romper el encanto).
¿Por qué no te casas?. ¿Por qué no te compras un coche?. ¿Cuántos años llevas en la empresa?. "Yo sólo quiero estabilidad"...
En realidad sólo los valores y las aspiraciones son los que permanecen inalterados, porque ese mundo se ha ido a tomar por culo, ya no existe ese camino. Para los amantes del control, como yo, es una putada pero es lo que hay. Y cuanto más tardemos en ser conscientes de ello peor.
Darse cuenta a los 19 años que jamás podrás dedicarte a lo que estabas seguro te ibas a dedicar, a lo que llevas toda tu vida aspirando y preparándote no es plato de gusto, pensar que te vas a levantar todos los días para ir a una faena que no tiene nada que ver contigo es algo que aguanta la gran mayoría de la población. Nadie se muere por eso, a no ser que trabajes en France Telecom, claro, y seguramente en muchas otras empresas que no siempre son noticia. Lo verdaderamente jodido es despertarse todos los días y saber que probablemente no eres lo que has querido ser porque no le has echado huevos.
Hace años mandé el camino a tomar por culo. No puedo decir que me haya ido mal, más bien al contrario, la diferencia es que ahora que ya sé que no hay camino, que las cosas están muy jodidas, que estoy acojonada... pero qué subidón, joder, qué subidón.

1 comentario:

Ada Gavner dijo...

Ahora ya sabes porqué encima de mi cama quería poner éste vinilo: Caminante no hay camino... ;).