domingo, 21 de agosto de 2011

Un año.

Creo que en ningún período de este blog he escrito tan poco como este último año. La verdad es que he tenido motivos, he pasado por algunos cambios en todos los niveles de mi vida. Evidentemente unos me han gustado más que otros, pero hoy, que ya llevo unos días de "rodríguez" y tengo un ratito para mí, puedo sentarme y hacer balance.
Puede que este haya sido uno de los años mejor aprovechados de mi vida, veremos si además es fructífero.
A nivel personal sí lo ha sido:
He sido capaz de afrontar un miedo antiguo que me jodía la vida. He sido capaz de sospechar que necesitaba ayuda y ahora parece que está más que encarrilado.
Además he tenido un fogonazo de objetividad en un momento clave y fui capaz de descartar el cretinismo de mi comportamiento como pareja sentimental de alguien, me dieron igual las heridas anteriores, las fulminé de un plumazo y me sorprendí a mí misma disparando lo contrario de la bala hecha de mierda que llevaba media hora moldeando mi propia rabia. Sinceramente, desde entonces vivo en una tranquilidad, una serenidad y una felicidad acojonantes (sí, más). Todavía no ha habido ni un momento de duda, inquietud o sufrimiento causado por él en un año, ni uno.
Tengo más claro que nunca lo que quiero, ver la situación que me rodea le añade una pizca de desesperación por conseguirlo, espero haber sido capaz de huir antes de que todo se vaya finalmente a la mierda.
Me hago mayor, leo las noticias y mantengo la rabia, pero he perdido la inocencia, y con ella la ilusión.
Ahora que lo pienso... no es sólo al leer las noticias, es en todos los ámbitos de mi vida.
Sigo sintiéndome desubicada, casarme no es la ilusión de mi vida, ni aspiro que el día de mi boda sea el día más importante de mi vida, puede que hasta me gustara tener un hijo, pero si no lo tengo no me sentiré especialmente triste.
He visto que hay gente a la que le doy igual, familia y "amigos", me he dado cuenta que me la fuma siempre que no estorben o entorpezcan el camino.
Ya no intento rescatar al que no quiere ser rescatado.
No me permito perder tiempo con los que no son claros conmigo, con los que me tratan con poco respeto, con los que juegan al ratón y al gato.
Finalmente no fui lo que durante gran parte de mi vida pensé que estaba destinada a ser. Tampoco se acabó el mundo por no lograr que lo que yo creía que era el amor de mi vida sintiera lo mismo por mí.
Cuántas obviedades que deberíamos cincelar con un martillo pilón para que no se nos pasen, todas las conocemos pero a algunos nos cuesta aprenderlas.
Soy una amante del control que, paradójicamente, adora pegar saltos mortales y ver qué cojones pasa. Me he dado cuenta que cuando estás en el aire tienes una sensación de estar viva increíble.
Hasta ahora siempre he pensado que era una persona gafe y sin suerte y no es verdad.
Tengo una suerte de la hostia.


viernes, 5 de agosto de 2011

Sin tiempo.

Cada vez más tengo la impresión de que cada vez tengo menos tiempo para escaparme de aquí antes de que todo se vaya a tomar por culo, pero si este domingo no descanso me rompo seguro.