jueves, 24 de febrero de 2011

Siempre he sido "europeísta" convencida, hasta ahora.
Siempre he creído en el poder de la política, hasta ahora.
Leo la prensa, veo las noticias de la tele (poco, si voy a comer a casa de mis padres), oigo a los políticos, a los sindicatos, a la gente... Y ha sido como cuando sospechas que te ponen los cuernos pero no te lo quieres acabar de creer. He pasado por ello, pasado el estupor inicial llega la mala hostia. Y vaya si te lo crees...
Las instituciones son unos monstruos que pagamos entre todos y que se supone mantienen el sistema (no hay que preguntarse por qué cojones no se ponen de acuerdo para reaccionar antes lo que está ocurriendo en el mundo islámico, básicamente porque todos estuvieron/estuvimos de acuerdo en mirar hacia otro lado porque nos venía bien). Los políticos que se supone elegimos, pero que definitivamente mantenemos, son una panda de anormales que viven en un mundo paralelo ideal al servicio del mercado. Los grandes sindicatos viven para el sindicato, no para el trabajador. La gente está estupidizada viendo la mierda de la tele que hay, la propaganda que publican los periódicos, que comentan en la radio (sólo hay que ver el viraje de la Cadena Ser).
Mientras no nos quiten nuestro pisito, nuestro cochecito, nuestro viajecito... ¿Recordáis lo bonito y barato que era ir a Túnez?. ¿Y a Egipto?. ¿Y lo bonito y democrático que es Marruecos?. Y Libia no era un destino popular, pero Gadafi regala(ba) unos caballos cojonudos y era muy simpático con esa ropa, ese look y ese harén de vírgenes con el que viajaba, por no hablar del petróleo de puta madre que tiene. Qué exóticos estos moritos, tú. Y qué emoción nos entra cuando vemos un hombre llorando en Túnez dando las gracias, lo pegamos en nuestro muro de Facebook y nos sentimos solidarios y reflexionamos el tiempo que nos lleva darle a "Enter". Eso sí, que no insistan demasiado en las noticias, es desagradable que nos jodan la hora de comer o de cenar sistemáticamente. Llegas tarde a casa (cada vez más) y lo que menos te apetece es que te hagan pensar, que te hagan sentir incómodo o mal. Tienes derecho.
Además, aquí todos los políticos son unos chorizos, son todos iguales. El sindicato, ese al que nunca te has afiliado pero al que sólo has acudido cuando tenías un problema y luego te has olvidado, te tiene que sacar las castañas del fuego... ¡Ah, coño, es que vive de subvenciones!. No eres tú quién le paga. ¿Te sigues preguntando por qué no valen para nada?. De todas formas aquí NO somos como esos moritos musulmanes tan salvajes, esperas que la Unión Europea no permita que se nos llene esto para robarnos el poco trabajo que tenemos, los pocos beneficios sociales que nos quedan. Porque todo hay que decirlo, aquí no es como allí, aquí se vive bien y estamos civilizados.
Da igual que cada vez seamos más gordos, más idiotas, más incultos, que tengamos menos derechos, que seamos la primera generación que va a vivir peor que sus padres, vivimos en esa burbuja cada vez más fina, en esa ilusión de libertad.
Ahora la pregunta es, ¿cuánto crees que tú que esta vida digna va a durar?.
¿Hasta dónde vas a dejar que te acojonen?.
¿De verdad piensas que no tienes ninguna responsabilidad?.

2 comentarios:

Ada Gavner dijo...

Reaccionaremos cuando estemos tan jodidos que no podamos hacer nada.

Anónimo dijo...

me imagino que esto lo dices para reflexionar "Porque todo hay que decirlo, aquí no es como allí, aquí se vive bien y estamos civilizados." a mi me da la sensacion de un gran problema social, no solo en el magreb sino en la europa actual