martes, 18 de enero de 2011

En el gimnasio.

Una de las cosas que más me gusta de mi gimnasio (además de que es barato, lo tengo al lado de casa y puedo hacer body-pump) es el público que tiene.
Mi última imagen de un gimnasio era el del DIR, o sea, un gimnasio de puta madre y todo el mundo de punta en blanco, cuando entré en mi gimnasio actual las diferencias eran notables, pero la que más me llamó la atención fue la afluencia de gente mayor.
El primer día, mientras yo estaba a punto de echar el hígado encima de una bicicleta, tenía delante a una vieja en una elíptica dándolo todo. Yo me bajé totalmente derrotada a la media hora, la viejuna estuvo dándole muy duramente cuarenta minutos. De hecho fue lo que me hizo resistir la media hora, tener justo delante a una señora que ya no cumple los sesenta años dejándome a la altura del betún.
Los días siguientes me fui fijando en que no es la única, hay más, son regulares y tienen un fondo de cojones, los sueltas a correr por un prado en una carrerita y te joden vivo.
Pasada la sorpresa inicial me he ido fijando en otros detalles, los grupitos de señoras que van a Aquaerobic, alguna con su bañador de verano de flores, los que van de camino al gimnasio con su mochilita de deportes colgada de la espalda como si fueran al cole, las parejitas que llegan de la mano haciéndose bromas antes de separarse cada uno para su vestuario, las señoriñas que se te acercan en pelota picada tapándose malamente con una toalla y el pelo alborotado de salir de la ducha y te piden que le digas qué número de taquilla pone en su llave, "es que, neniña, sin gafas... ya sabes", los que usan el bañador de verano como pantalón corto, las que aprovechan y ya salen del vestuario con el carrito desplegado para ir a hacer la compra, las risas que se echan mientras se visten y se desvisten...
No son guapísimos, no van conjuntadísimos, no tienen tipazos, pero me encantan, me despiertan una ternura de la hostia, siempre logran que me vaya con una sonrisa para casa.

1 comentario:

Z dijo...

Jajaja, y si vas en horario de mañana todavía más. Yo antes iba a un gimnasio más modesto, ahora voy a San Diego que es como no decir nada porque ahí va media ciudad, y cuando iba durante las mañanas (hace unos años de eso) terminé haciendo buenas migas con la sección amas de casa. Que además me valían para sentirme superdeportista (luego llegaban los deportistas de verdad, judokas, y a mí se me ponían los dientes largos y la autoestima al subsuelo, jajaja)