sábado, 18 de diciembre de 2010

La (es)forzada soltería.

Creo que la cosa viene desde que tengo unos siete u ocho años. Patricia, la vecina del cuarto, tenía unos intereses que a mí me resultaban un tanto lejanos y desde que una tarde intentó enseñarme a ligar lo que hizo fue pegarles una patada y situarlos en niveles estratosféricos, totalmente fuera de mi alcance. Ese guiño dando un giro con un golpe de cadera además de sorprenderme me acojonó para siempre jamás.
Realmente no sé cómo he ligado a lo largo de toda mi vida. Sí, claro, en la adolescencia he querido ligar, como todo dios, la hormona es la hormona, pero creo que jamás me he atrevido a hacerlo de manera activa (bueno, alcohol mediante alguna vez, para qué lo voy a negar, pero eso no era ligar, era el ataque de una hembra de buitre leonado en pleno celo).
Esta noche ha sido la cena de navidad de la empresa, al final nos hemos quedado cinco nardos y esta menda, nos hemos ido a un pub de moda y miraba a mi alrededor y vale, es verdad que salgo poco, y cuando salgo me aplico y suelo terminar peor que Las Grecas (más de un lector de este blog puede dar fe de ello), pero cuando sólo me bebo un refresco, como hoy, no puedo evitar fijarme en lo que me rodea, y la verdad, será que soy rara, pero eso de salir a ligar me da una pereza que te cagas. Los escotes, el maquillaje, el pelo, la actitud, la actitud "noactitud", las miradas alrededor que, si nadie me da charla, acaban forzándome a mirar el televisor o al infinito porque lo último que quiero es encontrarme con nada, los bailoteos, los meneos, las risas, el jugueteo con la melena, las miradas intensas, las breves, las de reojo, pasar cerca, rozarse, esperar, coger valor para acercarse, parecer divertidísimos...
No me jodas, es menos cansado irse a la barra y pedirse un cubata.

2 comentarios:

Okok dijo...

Brindo por ello.

Varias veces.

Z dijo...

Jajaja, por eso los americanos ligan... en la barra! XD

Yo mejor no te hablo de las facilidades para ligar en esta nuestra ciudad, malaputa, que a la gente (da igual su sexo) le hablas y parece que la quieras violar...

O lo mismo es que somos feos y no lo sabemos.