jueves, 17 de junio de 2010

Siempre he pensado, y me han educado en ello, que una norma de convivencia básica y fundamental es el respeto, que un insulto sólo descalifica al que insulta.
Viendo algunas personas que me rodean, o algunos sectores de la población, sólo hay que ver cómo han puesto a la Sra. Geli, me llaman la atención varias cosas:
- La sorpresa que les crea que les reprochen su actitud. Sólo les falta decir "¿qué pasa?, hago lo que quiero cuando quiero, ¿quién eres tú para decirme nada?".
- Que les parezca NORMAL, en ocasiones hasta les parece "bueno" (hay que joderse), recurrir al insulto y a la descalificación.
- Y que disculparse le parezca un regalo y una humillación que los otros nunca valoran demasiado (tiene lógica si creen que están por encima de los demás y pueden hacer lo que les salga del nabo).
Cuando veo alguna actuación de este tipo primero me crea estupor, luego mala hostia y finalmente siempre acabo pensando lo mísmo, qué cojones habrá visto esta gente en su casa para que eso le parezca normal, qué clase de familia ha tenido y qué clase de vida ha llevado para que la mierda le parezca el lodazal adecuado para rebozarse y tratar de rebozar a los demás.

9 comentarios:

noadas dijo...

Nena, qué pasa con Vera de Basta de Bastas? no postea desde hace tiempo, ni aparece en su perfil sus colaboraciones en otros blogs. Me obligo a pensar en que ha conocido a un sueco que le está enseñando el idioma ¿alguna noticia?

Bicos

En cuanto a lo de los insultos, yo he perdido la esperanza, una planta tiene más derecho a estar aquí que el ser humano.

diego dijo...

a veces me gustaría decir que no, no insulto, sin embargo es mentira porque lo hago. pero también conozco la importancia de pedir disculpas, y me parece increible que alguien no pueda reconocer un mero error.

y bueno, ahora estamos de vuelta, vale

Anónimo dijo...

un sueco precisamente no... un gallego afincado en Rumania puede ser el motivo

noadas dijo...

Suele pasar, es como irte a Italia y comprarte un paragüas hecho en España.

malaputa dijo...

Noadas, la verdad es que no sé qué pasa con ella, hace meses me fijé en que hacía tiempo que no escribía.
Esperemos que sea lo del sueco, lo del gallego que dice anónimo pues Vera verá, si es feliz y la respetan...

Anónimo dijo...

Vera lo tenía babeando a la puerta da su casa!! Que putada que Vera viva tan cerca de mi casa y sin quererlo me entere de las cosas que pasan!

La velocidad no me interesa ni los aparatos que la miden. Las llamadas son por otros motivos.

malaputa dijo...

Anónimo, ¿conoces a Vera?. Qué suerte.
Yo no la conozco, pero vamos, que si está soltera como yo no tiene que rendir cuentas a nadie, ni de lo que hace, ni de a quién ve, ni de nada :)
Y tienes una cuenta de correo a la que escribirme si tienes algo que decirme.

dobletake dijo...

El problema no radica tan solo en la gente que ignora el concepto de "error" o que es incapaz de disculparse. El problema está en la dinámica sociocultural que creamos entre todos y que tiene como resultado directo el premio al que no se achica ante nada, al prepotente y al listillo que sabe cómo saltarse las normas y pisotear a los demás. Hacer que esto deje de ser así es tarea de todos. Mientras sigamos construyendo una sociedad condescendiente con el fuerte y sigamos dando valor a frases del estilo de "fulanito es que es tan bueno que es tonto" -y este tipo de cosas son recurrentes en la educación que hemos tenido casi todos-, seguiremos teniendo un mundo dominado por macarras y prepotentes, asi qué ¿cual es la solución?: Ser buenos. Así de simple.

dobletake dijo...

Y, por cierto, aunque sale lo de dobletake en el comentario anterior (por cosillas de la cuenta de google), en realidad siempre he preferido ser BorjaMARI. Bicos mil, guapa.