sábado, 23 de enero de 2010

Cosas de casa 1

Durante la semana voy a comer a casa de mis señores padres, sólo tengo un par de horas para comer y es cómodo, qué coño.
Antecedentes:
Hace un mes me compré un móvil que nunca en mi vida, y mi padre, geek a sus sesenta años, se le pusieron los dientes que pulía el parquet, así que hace una semana se compró (innecesariamente, no hace falta que lo diga) otro mejor que el que tenía y que el mío...
Ayer llego a casa de mis padres y me dice mi madre toda ufana:
- ¡Mira qué me ha comprado tu padre!.
Y me enseña un pedazo de sortijón.
- ¡Hostión!.
A lo que añade mi padre al fondo:
- Si es que cuando me pongo, me pongo.
Nos reímos.
- ¿Mamá, esto es de verdad?.
- Sí, hija, oro blanco y brillantes.
- Lo flipo.
- Ya... ¿Sabes cómo se llama?.
- ¿Culpabilidad?.

4 comentarios:

Ada Gavner dijo...

Jajajajaja. Familia, esa fuente insondable de anécdotas...

Miss you.

:*

Lu dijo...

jo, menuda reflexión la tuya. Pensas que es eso? no será que como se gasto una pasta en el movil pa competir con su "nena", compro lo otro???

La-Ruina dijo...

¡Hostión!

Dr. Deferiensia dijo...

Grandioso, sobre todo lo de hostión