miércoles, 16 de diciembre de 2009

Meeencaaaanta...

... conocer gente.
La verdad es que me monto una idea borrosa de cómo debe ser la gente a la que me gusta leer, no me hago muchas pajas mentales, sólo pienso si siento afinidad o no y la verdad es que me descojono con Cantón y sus historias y asiento y le doy la razón en muchas cosas a BorjaMari.
Después de dudas y tanteos, me atreví a ir a un vinito que organizaron el sábado pasado, no me suele gustar que la gente le ponga cara a Malaputa, pero la curiosidad me pudo y no son lectores de mi blog.
Me encantó ver la cara de los 3 protagonistas del blog.
BorjaMari, lo siento, pero no tienes cara de BorjaMari, eres infinitamente más atractivo y varonil.
Cantón, tienes que ser una mina, esa cara de no haber roto un plato contando esas historias en directo tienen que ser nitroglicerina.
Marido, profundamente interesante y esa voz que tienes... Tengo curiosidad por ver cómo contribuirías tú al blog, la verdad.
Me hubiera gustado estar más tiempo y quedarme a conocer al resto, peeero... se quedará para otra ocasión. Yo, por lo menos, me he quedado con las ganas.
Un bico, hermosos.

La parejita feliz...

Conozco a una chica que siempre presume de maridito, siempre pulidito, fiel, encantador, cariñoso, hasta en los fallos es perfectamente encantador.
La pátina con la que el amor recubre la mierda puede resultar embriagadora.
Yo siempre le decía a mis amigos que quería seguir manteniendo cierta ingenuidad, no quería mirar a mi alrededor y ver basura en todas partes; bueno, pues el momento ha llegado, cada vez me convenzo más de todo es una gran farsa. Cuanto más presume ella de maridín más ganas me entran de contarle una historia, la de aquella amiga mía que se lió con un vecino suyo, el vecino vivía con su prometida, que no dejaba de presumir de novio perfecto, era tan perfecto y tenía tanto amor dentro que lo compartía con su prometida y con mi amiga, por lo menos el que guardaba en ese maravilloso par de bolsas cargadas de amor que se suelen calentar entre la polla y las piernas.
Y mientras ella presumía en la piscina, él repartía buenos momentos. Y mientras se compraba el vestido de novia, y cuando ella faltó para hacer la despedida de soltera, y nada más volver de la luna de miel, y porque mi amiga se cansó, que si no...
Una vez un hombre que me ponía como una perra en celo me tentó. Cuando lo rechacé aduciendo tener pareja y mi inamovible fidelidad sólo me dijo una cosa antes de retirarse muy caballerosamente: "De acuerdo, pero sólo una cosa... ¿qué crees que hubiera hecho él en tu lugar?".
Follar, no follé, pero me quedé jodida.