domingo, 25 de octubre de 2009

Reconstrucción.

El año pasado tuve cinco días de vacaciones que invertí en un viaje de cinco días que hacía meses tenía preparado.
Este año después de tres interrupciones por fin tuve nueve días de vacaciones ininterrumpidos.
He pasado de ser una masa gelatinosa, informe, agotada y abrumada a tener algo más de consistencia.
Sé que volveré, sé que no tardaré.
La lista de "cosas pequeñas que me molestan y puedo resolver yo ya" me está llevando un poco de tiempo.
La lista de "cosas que no puedo resolver yo sola" llevará lo que tenga que llevar.
La lista de "nuevos hábitos a incorporar a mi vida" está en marcha.
La lista de cosas "nuevas" en mi vida que tengo que aceptar (por lo menos provisionalmente hasta que no doblegue la realidad y la convierta en lo que yo quiero) también está funcionando.
La libretita que con tanto amor empecé en el 2006 y que con tanto cansancio tenía abandonada, cada vez tiene menos páginas en blanco.
La facturas, la documentación, las tareas están ya ordenadas.
Malaputa estaba en coma, pero parece que ya hay algo por ahí palpitando.