martes, 2 de junio de 2009

Momentos memorables del día...

Finalmente el cliente cerró la operación convertido en un tarrito de miel.
Esta tarde tenía que venir al trabajo a por un asunto y yo estaba en el despacho de mi compañera, pero al verlo llegar me levanté y regresé a mi despacho con él.
Estabamos hablando con la puerta abierta cuando mi compañera asomó la cabecita y le cascó al cliente:
- Perdón por la interrupción, pero... sé que no es apropiado, pero... ¡me encanta como huele!.
Sorpresa mayúscula en ambos.
Él, con guasa, sonríe y le responde:
- No te preocupes, te regalo un bote y así se lo pone tu marido.
- No tengo...
- Ah, bueno, yo tampoco estoy casado, estoy libre, solterito...
- Ah, estamos igual, entonces.
Las sonrisas y las risitas se multiplicaban.
Yo sentada mirando la escena me divertía de lo lindo.
Al cabo de un rato acompaño al cliente a su coche y nos encontramos con mi compañera, que viendo que él tiene un cartel en su coche anunciando que lo vende por cuatro mil euros, le suelta:
- Malaputa, ¿has visto este coche que se vende?.
- Si lo quieres te lo vendo -le responde él rápidamente.
- Sí, mil euros vale, ¿no? -dice mi compañera riendo-.
- Cuatro mil, ni uno menos -más risitas-.
- Bueno, yo le daría mil -risas para dar y repartir-.
- No te preocupes mujer - él le coge del brazo y acercándose sonriendo-, mil y el resto ya te lo sacaría del cuerpo.
Ahí es cuando YO comencé a reir.

2 comentarios:

Mr.Celofan dijo...

Y es que hay hombres con suerte !!!

Anónimo dijo...

menudo artista, :D