jueves, 5 de marzo de 2009

Un asunto personal de máxima actualidad (para mí).

Vamos, que es un post personal porque me acabo de quedar acojonada con los huevos que tiene mi jefe.
Antecedentes: hace unas semanas se perdió una documentación, mi jefe decía que me la había dado a mí, y no era así. Una administrativa decía que me la había dado a mí, tampoco era así. Al final mi jefe acabó diciendo que la administrativa estaba cien por cien segura de que me la había dado a mí. Le recordé que él también había estado segurísimo de que me la había dado a mí. Y se calló.
Finalmente me largaron a mí el muerto, porque la despistada soy yo (hay que joderse).
Me acaba de llamar mi jefe y me ha dicho, "ya ha aparecido la documentación", estaba en una de sus carpetas, pero me llama a mí para preguntarme SI YO LA HABÍA PUESTO AHÍ.
Tiene los huevos como montañas.

3 comentarios:

Fendetestas dijo...

Clase Nº 1 para alcanzar puestos de responsabilidad.

Nunca aceptes la responsabilidad de nada que no haya salido bien:
Si es tuya busca a quien responsabilizar, un buen jefe nunca miente, solo argumenta.
Si la responsabilidad es de otro hazlo saber inmediatamente a todo el mundo quedando tú libre de cualquier sospecha. (Se admiten broncas en público del estilo "NO TE HABIA DICHO MIL VECES QUE ASI NO LO HAGAS" Los demás no saben que no es cierto) Así que no te importe su dignidad.
Si la culpa es tuya y es ineludible la responsabilidad, miente y trata de poner el ventilador a ver cuan alto puede llegar la mierda, cuanto más arriba más posibilidades hay de que se diluya como si no hubiese pasado nada.

Ya pasaremos a la lección dos. Como apoderarse de ideas y méritos que deberían de ser nuestros por derecho propio.

Bicos mil.

J. dijo...

Por todos es sabido, que las culpas siempre tenemos que darselas a otros, y los meritos de los demás, debemos apropiarnoslos.
Es la ley de la oficina.

Mordisquitos dijo...

Eso también me ocurrió una vez a mí. Le pregunté a un subjefe cómo había que hacer un encargo, y me dijo que esperara a que viniera el mandamás. A la mañana siguiente el subjefe, con el mandamás delante, me echó la bronca porque no había hecho ese encargo.

En fin, enhorabuena por el blog.