miércoles, 25 de febrero de 2009

El nacionalismo.

Soy nacionalista. No me da vergüenza decirlo. Y no sé de qué tendría que avergonzarme.
Tal y como he vivido yo siempre el nacionalismo, tal y como yo lo entiendo, no tiene nada de malo. Es enriquecedor.
Siempre he pensado que la cultura, cualquiera, se debe defender.
Me considero defensora del gallego y de "lo gallego" (aunque me cague en muchas de sus facetas), pero también de lo español y lo europeo, del hecho diferenciador. Pienso sinceramente que la diferencia es riqueza.
Mi lengua materna es el castellano, más tarde aprendí el gallego. Cuando yo nací hablar gallego estaba mal visto, era de paletos (demasiada gente sigue pensándolo hoy día), y mi familia se decidió por el castellano con afán de protección, hasta que un día mis hermanos y yo nos dimos cuenta de que nuestros padres hablaban en gallego con nuestros abuelos, con todo el mundo, menos con nosotros. No he perdido capacidades por aprender gallego.
De hecho, siempre me han gustado las otras lenguas, además del castellano y del gallego, he estudiado inglés y catalán (donde fueres...), y de manera más o menos profunda he estudiado latín, griego clásico, euskera, italiano y alemán. Y tampoco he perdido capacidades, es más, el estudio del latín y del griego me han ayudado para abordar otras lenguas, para conocer mejor las propias, cuantas más lenguas aprendes más fácil resulta ver los mecanismos que las relaciona, que las hace funcionar. No soy menos lista, al contrario, creo que sí me he enriquecido abriéndome a lo diferente, a lo "extraño".
No entiendo la exclusión. No quiero la uniformidad.
Me jodería que se perdiera el gallego del mismo modo y proporción en la que me jode ver cómo se maltrata el castellano.
Mucha gente se siente amenazada por la protección de las otras lenguas oficiales del estado, no entienden que se trata de una discriminación positiva, que es necesaria hasta que se alcance la igualdad, igual que ocurre con los derechos de las mujeres. Yo no pretendo acabar con el castellano, como tampoco quiero restar derechos a los hombres, simplemente deseo que el gallego, el euskera, el catalán y las mujeres tengan los mismos derechos que el castellano y los hombres. El fondo del problema es no entender que esa discriminación positiva es necesaria en estos momentos, no entender cuál es el mecanismo de esa misma discriminación positiva.
Soy nacionalista porque me siento gallega, porque siento el gallego, siento la literatura gallega, nuestra música, nuestra gastronomía, nuestro humor, nuestra cultura, soy cien por cien gallega, pero también me siento española y europea y occidental y ciudadana del mundo.
¿Por qué por ser gallega no puede sentir nada más?. ¿Por qué ciertos nacionalistas españoles me niegan y me excluyen?.
Cuando era niña en mi ciudad sólo había un negro, y más tarde vino un chino guapo, y todos los conocíamos, porque eran El negro y El chino guapo. Ahora veo el barrio de mis padres y veo a gente negra haciendo la compra, veo que viene de Latino América, de África, de Asia, y me encanta. Y me parece una pena que no tengamos que aprender más idiomas, más gastronomías, más mitologías, más culturas, que no haya ni más tiempo ni más ganas de conocer a los demás. Lo que nos estaremos perdiendo.
Si a mí se me llama "nazional-socialista" por defender mi cultura y por ser cómo soy, ¿qué son esos que me insultan y me quieren hacer desaparecer?. Me siento como si me insultaran  por ser mujer y defender mis derechos (bueno, eso también lo hacen, ya me han llamado "feminazi").
Y lo siento, pero lo que hace ETA, sus cachorros y todo aquel que no lo condene, no es nacionalismo, es pervertir la idea que yo defiendo.
Cuando estaba en Catalunya todo el mundo me decía que era una tontería aprender catalán, mi respuesta siempre era la misma, si me hubiera ido a Alemania hubiera aprendido alemán, el saber no ocupa lugar y como dicen los ingleses "In Roma...", decir que iba a pasar allí poco tiempo hubiera sido una excusa para mi propia vaguedad.
España es un estado plurinacional, con cuatro lenguas oficiales, con tres que son objeto de especial protección, según dice la Constitución. ¿Por qué no  hacemos todos un esfuerzo?.
Creo que no puede ser tan difícil entendernos.


5 comentarios:

Anónimo dijo...

ya me imaginaba que eras una radical intelectual.

malaputa dijo...

Yo diría que ya lo sabías, mona.

bonhamled dijo...

Yo, sin embargo, pienso como tu y no soy nacionalista. Y no lo soy porque no creo que el hecho de nacer en un lugar me amerite para ninguna cosa más que haber nacido en otra.
Cuanto más me conozco, más se de lo mío, más mundo entiendo y veo, más comprendo la absoluta relatividad de lo propio y lo ajeno.
Solo valorando lo ajeno es posible encontrar toda la magnitud de lo propio.
La lengua, a despecho de muchos un elemento de comunicación, es el ejemplo vivo de esto. Es un artificio casi administrativista para cubrir necesidades muy inmediatas que, sin embargo, construye una arquitectura de lo propio y lo bello. Por eso mismo muchos secuestran el idioma y su uso para "descomunicarnos", para hacernos diferentes, creyendo, entonces, hacernos mejores.
Nada más lejano a la realidad, lo propio es lo común, lo genuino es la comunicación con otro, a ser posible con el diferente, con el divergente, con el disidente.
El resto se le puede llamar nacionalismo o incluso nacionalismo excluyente pero para mí es solo ejercicios masturbatorios más o menos públicos.
Por cierto, Galicia está muy bien.

malaputa dijo...

No digo que por ser gallega, o vasca, o española sea mejor, simplemente me alegro de la diferencia.
Ser diferentes nos enriquece, ese es el quid de la cuestión.

---VORAGINE--- dijo...

diferentes?
como comernos el flan al revés?

(se te añora)