sábado, 26 de enero de 2008

Cansancio.

Últimamente, hay veces, muchas, comenzando a ser demasiadas, que deseo que me toque la lotería, que desearía quedarme en una burbuja oscura llena de líquido calentito durmiendo, vegetando, descansando, que llego al trabajo y miro la puerta desde el coche y deseo ser Paris Hilton, que ya no me río nunca, ni en casa, ni en el trabajo, que ya no puedo quedar con nadie, que no veo nada que no sea el trabajo, que no sea mi casa, que no sea el coche.
El señor de la limpieza me dijo el otro día:
-Malaputilla, todos tendríamos que ser inmortales, no deberíamos morir nunca.
Horrorizada y escandalizada le respondí:
- ¡Joder, no!. ¡¿Te imaginas vivir mil, dos mil años así?!.
- Sí. Claro que sí.
Me falta la respiración sólo de pensarlo.

viernes, 18 de enero de 2008

viernes, 4 de enero de 2008

"Reentré" en el trabajo (nunca nos fuimos).

Según me cuenta mi jefe directo ("para que lo sepas"), mi compañero ha presentado una queja a la dirección de la empresa porque me encargo de demasiadas cosas (muchas me las pasa él mismo) y respondo demasiado rápido al teléfono, tan rápido (dos tonos, a veces tres) que no le da tiempo a él.
Trasladan a mi jefe, no se sabe quién lo sustituirá.
Culebrones venezolanos a mí... ¡JA!.