sábado, 29 de marzo de 2008

La ternura.

El otro día compartí ascensor con la hija de una asesina (y va en serio). Era la segunda vez que nos cruzábamos, entramos y como la noté un poco azorada no tuve mejor idea que decir:
- Vaya mierda de tiempo, ¿verdad?.
Respondió en un susurro bajando la cabeza:
- Sí.
Me dio tanta ternura que le hubiera dado un abrazo.

1 comentario:

aspirante dijo...

vaya, destellos de vida esperan agazapados en insólitos lugares situaciones