lunes, 26 de febrero de 2007

Me niego...

... en los últimos tiempos, no dejo de despedirme de gente, nuevo trabajo, nueva ciudad, nuevos cambios brutales aparecen por el horizonte inmediato. Mis cenas y comidas son de despedida.
Y cada vez, me niego a despedirme del todo.
El otro día comimos juntas, nos besamos, nos pedimos, por favor, que nos cuidaramos, seguir en contacto, nos deseamos suerte, y mientras bajaba las escaleras de la estación me la imaginaba alejándose para comprar ese puto reloj que tanto deseaba y tanto le iba a costar pagar y pensaba que hubiera debido abrazarla fuerte y decirle que todo lo que le deseaba era verdad, que lo decía en serio, que viniera a verme, que fue importante para mí y que quería que siguiera siéndolo el resto de mi vida.
Y el sábado, también mientras bajaba las escaleras y me alejaba, miré atrás y vi que se giraba y echaba a caminar, y esta vez sí nos abrazamos y él me dijo que esta vez nos despedíamos para siempre. Y no quise mirar atrás, porque sé, y esto lo he aprendido en estos últimos dos años, que las cosas importantes, las incuestionables no deben separarnos de la gente que nos importa, que nos hace felices, que nos prestó oídos cuando nos hacía falta, un abrazo cuando lo necesitabamos, que nos dio una palabra de consuelo, y soportó nuestros malos momentos porque sí. A cambio de nada.
Sé que te veré.
Sé que te volveré a ver.
Lo sé.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No recuerdo haberte dicho en aquel momento que nos despedíamos para siempre. ¿Lo hice?

Asiel

malaputa dijo...

Un poco antes, so puta.