miércoles, 3 de enero de 2007

La boca seca, aquel sabor metálico.
La cabeza baja, la mente en blanco.
Inmóvil, con la mirada perdida.
Pensar: "Tengo que salir de aquí".
Ponerme los zapatos.
Lavarme las manos, la cara.
Mirarme en el espejo.
Salir.
Ver parejas pasar y pensar: "¿Cómo lo hacen?".
Ver gente.
Sonreir.
Un café. El coche. El mar.
Me hablan.
El silencio.
Volver a casa.
La habitación. El ordenador.
Meterme en cama.
Y el dolor.
Vomitar.
Llorar.
Aquellas fotos con sonrisa franca y ojos tristes.
Y descubrirte un día pensando: "Nunca más".

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