sábado, 30 de diciembre de 2006

Un día para final de año.

- Atentado de ETA (esperado, por desgracia, facciones de IRA siguieron atentando en pleno proceso de paz porque no todo el IRA en pleno estaba de acuerdo).
- Ahorcan a Sadam Hussein (esperado, por desgracia, y la desgracia no es que me dé pena el cabrón, si no que hayan recurrido a la pena de muerte).
- Mueren más de 800 personas en el hundimiento de un barco (inesperado pero como son de lejos no duelen, así que no tendremos especiales todos los años durante las próximas dos décadas).
No dan ganas de acabar con el mundo, dan ganas de acabar con la gente...
Felices fiestas.


sábado, 23 de diciembre de 2006

El obsceno pájaro de la noche

"... la libertad de no ser nunca lo mismo porque los harapos no son fijos, todo improvisándose, fluctuante, hoy y mañana no me encuentra nadie ni yo mismo me encuentro porque uno es lo que es mientras dura el disfraz. A veces compadezco a la gente como usted, Madre Benita, esclava de un rostro y de un nombre y de una función y de una categoría, ese rostro tenaz del que no podrá despojarse nunca, la unidad que la tiene encerrada dentro del calabozo de ser siempre la misma persona."

miércoles, 13 de diciembre de 2006

Día 1.

Esperar en la cafetería del aeropuerto a que sea la hora de embarcar, tomarme un café, visitar el Duty Free, comprar un paraguas, un candado, caramelos... Volver a la cafetería, tomarme un café, intentar leer, mirar la hora, mirar las pantallas y sentir que no pasa el tiempo nunca. Ponerme a la cola de embarque, pasan cinco minutos de la hora, diez, quince, veinte, miro a la puerta y los de la cola nos empezamos a inquietar. Miro el reloj, veinticinco minutos de retraso y no nos dicen nada, sé que estás en el aire y tienes el móvil apagado pero te envío un mensaje. Diez minutos después nos montamos corriendo en el avión tragándonos el estrés y la protesta a punto de florecer. Despegamos. Una hora y pico más tarde aterrizamos, y tan pronto entro en la sala de recogida de equipajes te veo.
Me sonríes.
Te sonrío.
Nos abrazamos.
"Llegas tarde".
Nos besamos.
Recogemos mi maleta, salimos a la calle. De camino a la ciudad juegas con tu mirada y no me miras cuando sabes que te miro. En la estación cogemos las maletas, me agarras de la mano y nos ponemos a caminar, a la izquierda, no, a la derecha, cruzamos corriendo con el semáforo en ámbar, ahora a la derecha, luego a la izquierda, y el supermercado tiene las persianas bajadas pero todavía están trabajando dentro mientras pasamos y no se dan cuenta de nuestras miradas demasiado rápidas. Llegamos a la habitación. Cenamos corriendo dos cervezas, seis pedazos de pizza en el bar de la esquina. Volvemos a la cama. La urgencia y el cansancio se mezclan. Me abrazas. Nos dormimos.

martes, 5 de diciembre de 2006

Lo jodido de decirle a tu pareja que tienes blog es que va a entrar seguro, así que te encuentras en la tesitura de pensarte qué vas a escribir antes de hacerlo.
Sé que alguno de vosotros ya ha estado en esa situación antes que yo y no sé por qué pero al final se lo acabas contando, así que ahora tendré que pedir permiso para contar lo que me gustaría contar, ¿no?.

domingo, 3 de diciembre de 2006

Porque me lo recuerdas...

...Recuerdo que había una niña encerrada detrás de una puerta, miraba por el ojo de la cerradura y la veía desnuda, a oscuras, con la luz de la chimenea, tenía el cuerpo lleno de pelo sobre todo entre el pubis y el ombligo.
Todo el mundo se preguntaba qué era lo que había perdido, por qué lloraba.
Y yo me preguntaba si se podría hacer un vestido con ese pelo que brotaba a borbotones del vientre, o quizás un periódico, pero esto último era peligroso, porque podría arder.
Pero todos se preguntaban qué era lo que había perdido porque no dejaba de gritar y lloraba.
Un día mirando por la cerradura, la vi bajo una lluvia dorada, después de pestañear vi que un hombre desnudo la abrazaba, hacían el amor y comprendí por qué siempre estaba lánguida.
Porque le habían robado a su niño, por eso lloraba.

viernes, 1 de diciembre de 2006

Lo que hace la edad...

Cuando eres niño, sólo piensas en salir de la cama para jugar. Pero cuando creces... sólo deseas en meterte en ella para lo mismo...