miércoles, 13 de septiembre de 2006

Y entonces el puto imberbe de los cojones me dijo:
- Mira, Malaputilla, no nos podemos agarrar a un clavo ardiendo.
Tenía razón, y la sigue teniendo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Y como fastidia cuando el puto imberbe tiene razón, y lo sabes.