viernes, 30 de junio de 2006

De camino a casa...

Calor, por la noche, en el coche, con la música puesta y pensando, me he dado cuenta de que aunque normalmente soy una persona muy racional, finalmente, los cambios radicales en mi vida se deben a decisiones totalmente irracionales y pasionales. Siempre creo que van a durar para siempre y al final la vida me demuestra que todo lo que empieza acaba.
Pensaba que siempre iba a querer escribir, pensaba que siempre iba a querer a aquella persona, pensaba que las farolas se encendían a mi paso.
Y dejé de escribir y dejé de querer a esa persona y un día descubrí que las farolas simplemente tenían un detector de presencia...

3 comentarios:

mikel dijo...

Aunque las formas cambien, el fondo permanece,
y aunque dejaste de escribir, seguro que mantienes una afición que te apasiona,
y aunque dejaste de amar a esa persona, seguro que mantienes una gran capacidad para amar a otras personas
y aunque las farolas sepas que no se encienden a tu paso, mantienes la magia de encender el ánimo de quienes te conocen.

guitarboy dijo...

... un detector de presencia?... joe yo creía que se encendían a mi paso serás malaputa... pues que sepas que los reyes son los padres... tracatrá...

Elvira dijo...

Si, me ha encantado tu post...yo, una vez crei que, su amor me había convertido en el centro del universo.

besos