lunes, 27 de marzo de 2006

Cogía el agua caliente con una jarra de la palangana y durante unos breves instantes dejaba de temblar.
Mientras se enjabonaba rápidamente el pelo susurró "aaayyy" y vió cómo salía el aliento caliente de su boca.
Oyó la puerta que se abría suavemente, se asomó entre las cortinas de la ducha y vio la sombra de la cabeza del perro y entonces pensó:
- "Me hago setecientos kilómetros, me voy al quinto coño, me estoy cagando de frío, y me estoy duchando en una palangana... O me estoy enamorando o soy totalmente gilipollas..."

6 comentarios:

asieltxo dijo...

Una de dos, o se esta enamorando, o pensaba que iba a hacer menos frio y que podria darse una ducha decente.
tadoromonadocaracho¦*

SantiNoBrain dijo...

Sí.

mikel dijo...

ja,ja,ja
malaputa, lo que no cuentas es lo que ocurrió a continuación... seguro que aunque todavía salía vapor de tu boca, ya no pasabas frío, ni pensabas que eras gilipollas.
Cuenta a ver si mereció la pena el mal rato. ;)

canichu dijo...

podría haber sido peor... podrías no haberte lavado... entonces ya estarías a la altura del perro que te observaba... en vagancia, al menos... ay, el amor, que malo es y cuanto vicio adictivo por él...

coco dijo...

O igual las dos cosas... a veces es dificil distinguir el enamoramiento de la gilipollez.

LuCeMoi dijo...

jjj posiblemente lo segundo seguro