domingo, 30 de octubre de 2005

¿Nos vamos o no nos vamos a la mierda?.

En el verano del 97, hablando con una pareja, me comentaban que veían normal que se invirtiera menos dinero en la tercera edad porque no producían, entre otros motivos y razonamientos tan de puta madre como este:
- Si tú ves un accidente de coche y ves a un chico joven y a un viejo al lado heridos, ¿a quién ayudas primero?. Evidentemente al más joven porque tiene mucho más que ofrecer...
Daba igual cuál estuviera peor, lo que importaba era cuál era más "útil". Yo, ingenua como siempre, me escandalizaba. Y me escandalizo.
Mi abuela, que tiene casi noventa años, se acaba de quedar parcialmente ciega de uno ojo, no se sabe por qué, pero después de visitar a un médico que le restó importancia al asunto, le han dado cita para el especialista para el mes de abril. Y no es porque sea mi abuela, pero ha hecho que me pregunte qué hubiera ocurrido si hubiera ido yo, o un hombre de 30 años, con el mismo caso... Evidentemente, y por desgracia, es una pregunta retórica.

jueves, 27 de octubre de 2005

miércoles, 26 de octubre de 2005

martes, 25 de octubre de 2005

vía mail...

Lo cojonudo de sentirte optimista es que cuando te echan de un sitio, no sólo ves que se ha cerrado una puerta, sino que también se abre todo un mundo de posibilidades delante de los ojos.
Está bien sentir curiosidad por lo que va a pasar...
Suerte.

sábado, 22 de octubre de 2005

Duda dudosa de noche de viernes y...

..."charla de chicas":
¿Es verdad que si un tío se fija en los cambios de tu pelo es indicativo de que está interesado?.

martes, 18 de octubre de 2005

Aviones y pelotas.

Alucino lo cómoda que se puede llegar a sentir la gente en ellos, ayer iba en el asiento del medio de un avión, entre dos tíos y lo primero que me sorprendió fue que en todo momento pude llevar los codos apoyados... y lo segundo que me sorprendió fue que el que tenía a mi izquierda se sentía como en su casa... así que no dudo en hurgarse un poco la nariz, coger las miguitas de los cacahuetes de la bandeja con la punta de los dedos (alternando con oportunos chupeteos)... y cómo no, se hartó de tocarse y rascarse los huevos. Lo que hace que me pregunte qué coño tienen los tíos en las pelotas que no dejan de tocarselas... (sí, ya sé que hay alguno que se pasa la vida tocándoselas a los demás, pero los dejo para otro momento).
No puedo dejar de preguntarme qué pasaría si todas nosotras nos tocaramos y rascaramos el coño tan a menudo como ellos en cualquier sitio.

domingo, 16 de octubre de 2005

Me hacen gracia...

Esas mujeres que piensan que ser liberada es follarte a cualquier cosa que se menee, aunque te provoque arcadas.