domingo, 16 de enero de 2005

Diario de un hijo de puta.

-¿Le has sacado brillo a mis zapatos?.
-Sí, míralos.
-¡Están mal!.
-...
-¿Los has lamido bien por abajo?.
-No...
-¿Se puede saber por qué coño no lo has hecho?.
-Creí...
-Creiste, ¡¿qué, joder?!.
-Que sólo tenía que lamerlos por arriba.
-¡¿Por arriba?!.
-Sí..
-¿Acaso no te dije que lamieras también la suela?.
-Yo entendí que era sólo la parte de arriba.
-Tú entendiste...
-Sí...
-Joder, si no entiendes nada, ¿por qué coño no preguntas? -cara de asco-.
-Dame los zapatos.
-No.
-Puedo hacerlo ahora.
-!Que no, joder!.
-...

3 comentarios:

Lo que queda de Mel. dijo...

Te soprenderá, baby, pero te juro que hay gente a la que esa conversación le resulta estimulante.
¿Cómo va esa vida ahí fuera?

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Es mejor lamer otras cosas,¿no?

Argom dijo...

Si alguien me obliga a lamer sus zapatos... me parece k no le van a volber a ahcer falta.