viernes, 5 de noviembre de 2004

Sorpresas te da la vida.

Hay veces que uno piensa de sí mismo de manera equivocada, generalmente tenemos demasiado buen concepto de nosotros mismos, hasta que un día... viene la sorpresa, te descubres haciendo algo que dices: "joder, ¡lo que acabo de hacer!". Después de darte cuenta de lo que has hecho, el siguiente pensamiento lógico no es: "¡qué hija de puta soy!" mientras te fustigas, sino... "coño, ¡ ¿no me arrepiento?!". Y ahí sí que sí, concluyes: "a que va a ser que soy un poco hijo de puta...".
Y te quedas tan ancho.
¿O no?.

4 comentarios:

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Bueno,no somos santos,somos personas con virtudes y defectos.Yo también me he sentido así alguna vez.
Gracias por la felicitación :***

Ramón dijo...

Pues la verdad k tiene de malo ser hijoputa? en mi filosofía entra el dixo: "Sé tan hijoputa y cabrón como el resto del mundo haya sido contigo", porque la verdad nadie te va a tratar mejor que tu les trates a ellos.
Un saludo!

diego dijo...

Nunca tu post hablo tanto de mi día como hoy. Hoy me siento un hijo de puta, hoy me arrepiento de lo que hice anoche (de lo poco que puedo recordar) y hoy tengo ese pequeño sentimiento (llamar cobardía) por el cual no quiero ir a ver a mis amigos con los que bebí ayer. Que hijo de puta soy!

malaputa dijo...

Yo a ese sentimiento de no querer ver a mis amigos después de una gran borrachera le llamo vergüenza, porque si lo que no recuerdo es igual de horrible que lo que recuerdo...