lunes, 1 de noviembre de 2004

Debería dormir más.

Habría que hacer un manual con los personajes que andan sueltos por el mundo, son estereotipos, sí, y ya sé que es una mierda generalizar, pero todos conocemos a alguien que se ajusta a uno de ellos: el chulo, el llorón, el engreído, el víctima, el hipócrita, el gracioso, el cabrón, el listillo, el taimado, el culto... Tan diferentes y tan iguales.
Supongo que también llevamos todos en mayor o menor medida una porción de cada uno de ellos dentro.
Es curioso, somos únicos y a la vez como todos.
Ahora me pregunto hasta dónde somos lo que realmente somos y hasta qué punto somos lo que se espera que seamos. ¿Cuánto hay de máscara cuando nos mostramos ante los demás?. ¿Cuánto queda de las máscaras cuando estamos a solas con nosotros mismos?.

7 comentarios:

Fénix dijo...

De vez en cuando aparece algún hilo, al lado de la oreja izquierda, y tirando de él me quedo en las manos con la máscara de alguien que no quiero reconocer, y cuando vuelvo a mirarme pienso, ojalá no hubiese tirado de él, porque la que la sustituye es aún más oscura.

ZULUX dijo...

Deberías dormir más. Cagüen la leche, he tenido q buscar taimado en el diccionario porque me sonaba a pote de conservas, no sé porqué. Mi máscara favorita es la de los tres caperucitos con botas de plomo, y cuando me la quite moriré.

Lo que queda de Mel. dijo...

Siempre existirá la diferencia entre estar loco y ser todo un manicomio.

La-Ruina-de-la-Familia dijo...

Pues yo digo lo que dice Tom Cruise en Collateral:soy un indiferente.

malaputa dijo...

Ahora ya me explico lo de los oídos.
En cuando a la locura siempre he pensado que era una fina, borrosa y resbaladiza línea burocrática.
Todos somos locos y cuerdos, todos somos todos y ninguno.

Lo que queda de Mel. dijo...

No no. Yo siempre he sido otro.

malaputa dijo...

Pues a mí no sé si me gustaría ser la otra.