viernes, 10 de septiembre de 2004

Nos fuimos como corderos...

...y hemos vuelto como leones.
Odio la prepotencia, la chulería, el engreimiento. Estos días estoy teniendo unas cuantas raciones del tema, pero se le ha puesto fin. Y no he reaccionado desentendiéndome del tema, que es lo más frecuente en mí, sino que he tomado parte activa en la resolución del problema. Y es un sentimiento cojonudo.
Hacía mucho tiempo que echaba de menos una sensación que tenía constantemente cuando era pequeña, la sensación de "ser poderosa", me sentía capaz de cualquier cosa. No, ahora no es habitual que tenga esa sensación, a veces la recupero y me siento de puta madre, y esta noche es así...
Como dice Elizabeth Taylor en "De repente, el último verano": "la verdad está al fondo de un pozo sin fondo".

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