miércoles, 1 de septiembre de 2004

Gracias Juan José Millás.

Bueno, acabo de terminar de leer Hay algo que no es como me dicen (El caso de Nevanka Fernández contra la realidad) de Juan José Millás y dice dos cosas en las que no había reparado hasta ahora. A saber:
1. Ella sale disparada del mundo al que pertenece sin tener un mundo de reemplazo, como bien explica Millás en el libro y
2. Aun pensando que no somos machistas, que tratamos de combatir (e ilusos creemos que lo logramos) el machismo que hay dentro de todos nosotros, seguimos haciéndonos preguntas del tipo: "¿cómo es que que no reaccionó cuando vio que él sólo había reservado una habitación?", "¿cómo es que no se fue de casa cuando le empezó a pegar?". A veces respondemos diciendo: "bueno, hay que tener en cuenta que cuando se llega a la primera bofetada ya se ha recorrido todo un proceso...". Y con eso lo que hacemos es buscar atenuantes para la persona a la que seguimos considerando culpable inconscientemente: la víctima. Las preguntas correctas en este caso son: ¿Por qué ese tío reserva sólo una habitación?, ¿por qué le tiene que pegar?.
Lo que tienen que sufrir las víctimas en esta situación...
Lo mucho que tiene que mejorar todavía nuestra sociedad, hay mil casos diarios de pequeñas presiones, de pequeñas coacciones, de pequeños excesos, demasiados "pensaba que eras más madura", "pensaba que no eras tan cohibida", "pensaba que no tenías tantos prejuicios", "pensaba que eras más moderna", "pensabas que haría lo que tú querías y no quise...". Y eso jode.

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