jueves, 30 de septiembre de 2004

Estados Unidos y dios - 4ª parte

Ya antes del 11 de septiembre de 2001 (dejarlo en "11 de septiembre" a secas me parece que es olvidarnos de los chilenos, y eso casi sería una felonía), en 1997 se fundó el "Proyecto para el Nuevo Siglo de Estados Unidos" (PNAC) por un grupo de estrategas neoconservadores con la finalidad de "concentrar esfuerzos para preparar el nuevo liderazgo mundial de Estados Unidos", reclamando la fortaleza militar y el rearme moral. Esta declaración está firmada por Donald Rumsfeld, Dick Cheney o Jeb Bush, por ejemplo. La propuesta es la intervención militar directa y unilateral con el objetivo de hacer irreversible la hegemonía norteamericana en el mundo.

Un año después del 11 de septiembre de 2001, que era el "resorte" que faltaba, la propuesta del PNAC quedó consagrada en la nueva Doctrina de Seguridad Nacional, que presentó Bush en septiembre de 2002. Fue la proclamación de lo que habían ido construyendo desde el PNAC, además de los nombrados, gente tan conocida como Robert Kagan o Condolenzza Rice. Los puntos más claros de este documentos son:

  1. Estados Unidos se autootorga el derecho a decidir quién es terrorista.
  2. Estados Unidos es el país con el armamento más poderoso del mundo y es el único con derecho a serlo, los que pretendan equipararse serán considerados terroristas.
  3. Estados Unidos se someterá a las decisiones de los organismos multilaterales de decisión cuando estas decisiones estén de acuerdo con sus intereses, en caso contrario actuará por su cuenta y unilateralmete.
  4. Estados Unidos se considera con el derecho a juzgar a los otros no por los hechos si no por la presuposición de intenciones, así puede considerarse que una actuación es en legítima defensa aunque no haya habido ataque previo.

Robert Kagan, no tuvo duda en explicarlo con claridad el año pasado, en una gira por toda Europa presentando su libro Poder y debilidad (Barcelona, Taurus, 2003). A Estados Unidos le da igual lo que afirme la ONU o los tribunales de Justicia, porque la mayoría de sus miembros son "comunistas, no cristianos, dictaduras o antimercado". Increíble. Pero sobre todo porque tiene la mala intención de interponerse entre Estados Unidos y dios, o peor, sustituir a dios, o peor aún, sustituir a Estados Unidos. Estados Unidos tiene el monopolio del ejercicio legítimo del poder en el mundo (eso piensan ellos, claro), y los europeos somos unos ilusos pacifistas.

¿Es la religión un recurso "recaudatorio" de votos?. ¿O es la estadounidense una población que cree mayoritariamente en dios sino también ese mesianismo, en ese saberse "los elegidos"?. Evidentemente hay un sector de la población que ni cree ni comparte estas creencias. También creo que es evidente el uso de la religión por parte del poder en Estados Unidos para atraer o convencer o manipular o manejar al pueblo y lograr sus votos. Pero, ¿no es sospechoso que en todas las áreas de ese gobierno haya reuniones para rezar?, ¿no es sospechoso que dejen que la religión se apropie no sólo de la educación sino también de programas sociales?, cierto es que entra en la lógica conservadora de la economía norteamericana, pero sustituirlo por la religión... ¿no es sospechoso?; y aunque sea un país no sólo creyente sino también mayoritariamente practicante, ¿no es sospechoso que ya no se hable de dios, sino de Jesucristo?. Vale que Bush se convirtiera al cristianismo evangelico para superar su alcoholismo, pero, aunque uno de cada cuatro norteamericanos practique esa religión, no hay que olvidar que es un país de unos doscientos cincuenta millones de habitantes con multitud de religiones, aunque las de más peso sean la protestante, la judía y la cristiana.

Pensaba que ibais a ser más participativos y sólo ha generado debate Anonimous (¿quién será será? :P), que a pesar de lo que él piensa, no ha soltado un ladrillazo, ha sido un placer leerlo. Gracias por animarte a participar y por avivar al debate. Gracias a todos :*

Espero vuestras respuestas :)

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A las buenas noches (con retraso).

La verdad es que la tendencia conservadora al imperialismo y a la hegemonía desaforados no es nueva. Sí que ha estado latente, a falta de excusas con las que ocultarla superficialmente. Tras el fin de la guerra fría y la desintegración de la URSS la gente ya no acepta tan fácilmente posturas con las que sí transigiría en un estado permanente de temor. Y es que, aunque parezca mentira, también hay conservadores que desean y creen en un movimiento pacifista (se puede leer por ejemplo: http://www.motherjones.com/commentary/columns/2002/10/we_177_01.html ).

La Estrategia de Seguridad Nacional proclama las virtudes de la expansión del régimen norteamericano, que sus autores han buscado durante años. Ya en 1992, Paul Wolfowitz redactó un "borrador" de esta doctrina, que fue rechazado por el entonces presidente Bush. Claro que, ahora, con su hijo, mucho más radical, la situación es otra. Además se han encontrado con la excusa del terrorismo internacional. Los americanos tienen miedo, y eso es lo que explota la administración Bush (y con éxito). Así se aceptan mucho más fácilmente las elucubraciones absurdas de algunos. Y no solo eso, Bush ha sido lo suficientemente hábil como para aparentar cierto multilateralismo: ha conseguido algunas alianzas para este propósito, e incluso se ha presentado en la ONU.

En cuanto a lo que dices sobre la actitud de los Estados Unidos frente a los organismos internacionales, estamos de acuerdo. No están dispuestos a renunciar a ninguno de sus intereses, eso sería ceder parte de su poder. Aunque los adjetivos aparatosos sobran: simplemente es un discurso "fuerte" que agrada a los extremistas y sirve para justificarse ante los demás apelando al patriotismo y a la bondad del sistema americano (y ay de quien lo ponga en duda).

Lo que me parece todo esto es un esfuerzo desesperado de mantener el poder americano. Y creo que eso ocurre en el declive. Como dice Todd Gitlin en "America's Age of Empire: The Bush Doctrine": "la Doctrina Bush olvida que todos los imperios caen; cuestan demasiado, incitan a demasiados enemigos e inspiran la aparición de nuevos Imperios. Los nuevos imperialistas creen que ellos son diferentes. Todos los imperios lo creen".

Respecto a la utilización de la religión, al margen de las mayorías creyentes y su utilidad como votantes, creo que también es últil como forma de "investir de legitimidad" ideas absurdas, llevadas a la práctica en nombre de algo tan arraigado allí como son los valores religiosos. Vamos, otra forma de encubrir intereses bajo la apariencia de motivaciones "más loables".

En fin, esta vez me quedó algo más cortito ;)

malaputa dijo...

Estoy de acuerdo que el equilibrio en el que vivía el mundo cuando vivía "dividido" en dos grandes grupos quedó maltrecho cuando cayó el bloque soviético, ese antagonismo le daba estabilidad a la situación. La URSS era un antagonista al que odiar y al que fácilmente identificar con el "mal" (utilizando la visión maniquea que es tan popular entre esa gente). Dos superpotencias enfrentadas, que se suponía tenían similar potencial destructor, lograba que ambas se contuviesen.
Que Estados Unidos es manifiestamente imperialista ya desde el siglo XIX, no es nada nuevo. Pero una vez caída la URSS... ya no hay dos bloques, ya no hay mal identificado porque ya no existe (es lo que Fukuyama se animó a anunciar como "el final de la historia"...). Por eso a Estados Unidos le viene bien la excusa de terrorismo, para tener un objetivo al que identificar como "el mal" y cómo actuar contra él (PNAC).
Si Bush recurre a la ONU ahora, es sólo porque la situación en Iraq se le está yendo de las manos y necesitan ayuda como sea, incluso de aquellos a los que humilló e ignoró no hace mucho. Electoralmente no le beneficiaría que el problema se prolongara demasiado, traería viejos y desagradables recuerdos. Además, ¿cómo se explica que el país con el ejército más poderoso del mundo no logre pacificar a un país arrasado como Iraq?.
En cuanto a la religión, creo que la cultura religiosa (da igual de qué religión se trate) impregna toda esa sociedad, desde el dinero hasta los himnos. Además es un factor de cohesión social que el individualismo y la economía niegan, como sabemos también.
¿Que el imperio está en declive?. No lo sé, me gustaría pensar que sí, si así fuera también hay que darse cuenta de que no caerá solo.
Yo ahora mismo sólo tengo la impresión de que estamos en manos de unos fundamentalistas y que están "engorilados", si se me permite la expresión, y que se creen capaces de cualquier cosa, y que por lo tanto son capaces de intentar hacerlas.
Tengo la noche catastrofista, para variar, ya sabes.

Anónimo dijo...

A las buenas noches.

Cuando digo que Bush acude a la ONU, realmente no me refiero a que busque apoyos. Insinuaba que era otra campaña de imagen, dando a entender que sí le importa la comunidad internacional. Lo cierto es que les importa poco la ONU, y en cuestión de colaboraciones para la "reconstrucción" de Iraq tampoco necesita insistir mucho. Todos están deseando participar.

Estoy de acuerdo en que la religión impregna toda la socidad americana. Por abundar en todo esto, añado parte de un artículo de El País de hoy.

"A la entrada de la modesta iglesia negra New Generation Baptist de Miami hay un cartel que pregunta '¿Qué haría Jesucristo?'. Las respuestas las va dando el pastor Ranzar Thomas en los sermones dominicales, adaptadas a la vida diaria: qué haría ante un conflicto laboral, familiar, una enfermedad o la cárcel... Y ahora, en plena campaña política, qué haría en las elecciones. 'Votaría por John Kerry', afirma Thomas".

"Los feligreses siguen sus consejos con la misma devoción con la que rezan, porque la mayoría de los afroamericanos de EE.UU. han sido tradicionalmente fieles a dos cosas: la religión y el Partido Demócrata. Ambas se fusionan de forma particularmente visible en temporada electoral. Es todo un ritual que los predicadores de las 70.000 iglesias negras de EE.UU. recomienden a un candidato, y que los políticos, sobre todo demócratas, desfilen por los púlpitos a la caza de votos 'fieles'".

En cuanto al futuro inmediato, sí me toca ser pesimista también. Me refiero a la posibilidad muy real de aguantar a Bush otra temporada. Ya se sabe, según las encuestas sobre intención de voto, que los dos candidatos cuentan más o menos con las mismas posibilidades de salir elegidos. Pero el analista David Bositis, en el mismo artículo, dice: "La victoria de Kerry sólo será posible si hay una gran participación de todo el electorado negro". En la elección entre Gore y Bush se abstuvieron más de la mitad de los afroamericantos en edad de votar. Este año se calcula que la participación ronde el 54%.

La cuestión es que los republicanos no necesitan a estos electores, pero para los demócratas son imprescindibles. Y no parece que los afroamericanos estén muy dispuestos a participar. Ya hemos comentado más de una vez la unión de los conservadores y la dispersión de los "progresistas" en las elecciones, y este hecho es crítico en estas elecciones. Pierre Rosanvallon (también en el número de hoy) señala que la "política del veneno" es la que domina hoy. Aunque no es una novedad, ahora los ataques personales y denigrantes superan con mucho el 50% de los mensajes electorales. Y añade, entre otros, tres impactos que me parecen muy acertados:
1. Aumentan la ventaja del candidato en el poder (realmente no se produce el efecto "boomerang").
2. Se desmoviliza a los electores flotantes, indecisos, aumentando su desilusión y escepticismo frente a la política.
3. Los votantes republicanos se desestabilizan menos por este estilo de mensajes, mientras que los demócratas buscan más las propuestas concretas.

En fin, que si los electores no se movilizan, disfrutaremos otra temporadita más de los "fundamentalistas engorilaos" (aunque también estamos de acuerdo en que los demócratas no se diferencian demasiado). Una lástima.

malaputa dijo...

En Estados Unidos, para votar, no es como en España que estás censado directamente, sólo has de preocuparte de ir a votar, allí tienes que ir a censarte para poder hacerlo. O sea, tienes que tener verdadera voluntad de votar, además, aunque vayan a votar, si nos remontamos a las últimas elecciones, han sido muchos los ciudadanos norteamericanos que se quedaron sin votar, curiosamente muchos de "minorías étnicas" (que dentro de poco dejarán en minoría al "wasp"), simplemente, porque habían "desaparecido" de las listas. O sea, que potenciales votantes del partido demócrata (lo supongo porque si fueran votantes del partido republicano al ganar las elecciones quizás no montarían tanto albotoro al ver que obtenían igualmente el triunfo).
Lo que me lleva a preguntarme, ¿por qué iba a ser diferente esta vez?.
Compartimos pesimismo.